Amor

Como luz cálidamente sublime, acoges y recoges deprisa, las recónditas llagas torrenciales, de la desfachatada pena desnuda, que aglomera sosegadamente esta vida.   Pero dócilmente, con tu suntuosa ternura, acaricias el purgatorio perenne, de la apoteósica razón canalla, que carcome ineludiblemente, los pasos íntimos de la alegría.   Y, el gradual fruto de tu obra,…