Divino calvario

El grandioso milagro inoportuno, nos convierte en el mejor juego de ases; que flemáticamente en silencio, agravia el vicio errado de los éxtasis venales.   La dulzura amargadamente sagrada, destruye la poca cordura carente; que con la astucia de nuestras mentes inocentes, saciamos los cuerpos orgiásticos paulatinamente.   El elegante evento giróvago, disolutamente queda plegado…

Mi ausente príncipe

Tú, mi ausente príncipe, me dueles en el alma, mientras el calvario de tus besos, me va despabilando por las madrugadas. Tú,  mi ausente príncipe, me dueles en la piel, cuando tus infames caricias, vuelven desmedidas en nuestras noches clandestinas. Tú,  mi ausente príncipe, me dueles en el corazón, cuando callas miserablemente, el juramento quimérico…