Del Negro al Blanco

El trueno fluorescente

Desciende vehemente como sangre ardiente,

Que se desliza en la suavidad,

De un grito memorial.

 

Las nubes de negro cobrizo

Que lloran con vulgaridad,

No se permiten engañar,

Por ninguna necedad.

 

El sufrimiento colora el cielo

De un color ciruela

Que no se endulza, ni se esmera;

De derecha hasta izquierda.

 

Pero un rayo inquietante,

Escondido pero resplendente,

De entre las nubes florece,

Alumbrando esquinas formidablemente.

 

Ese rayo con melodía de esperanza,

Nos aviva el ama,

Al corazón alivia,

Y a la bóveda celeste regocija.

 

Y solo así, la felicidad vuelve,

la paz domina, el amor nos envuelve ,

Iluminando la cólera,

De las afluencias ardientes.

 

 

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