Deseo de Cosas Imposibles

Desear ver el amanecer de mil mañanas con sabor a miel, sintiendo un beso retorcer, en la orilla de mi cuello infiel. Desear caminar en tus dunas tersas, leves y de trama adyacente, atando, amarrando y amando nuestras ganas, como raíces de un éxtasis inminente. Desear el murmullo nocturno de los cuerpos ardientes, que destilan…

Te quiero como antes

Y quiero de vuelta, y quiero ahora, nuestros cuerpos apasionados, nuestros cuerpos como antes. Y aludo por aquellos segundos, momentos indispensables, momentos infernales, momentos tan tuyos y míos. Y espero por aquellos minutos, besos candentes, besos desgarradores, besos tan tuyos y míos. Y añoro por aquellas horas, caricias sedantes, caricias celestiales, caricias tan tuyas y…

Ilusa sed

Empieza nuevamente el secreto cruzado, la magia de un sediento y tóxico beso, que se revela en un estallido persistente de mil relámpagos en un solo cielo, nuestro cielo. Siguen naciendo universos inmovibles, la galaxia candente de tus ojos y mis ojos, que sigilosamente se vuelve en el éxtasis de la impureza revelada del alma,…

Y ya no

Y te extrañé, y el tiempo no pasaba, y extrañar no me bastaba. Y te lloré, y las lagrimas no paraban, y llorar no me bastaba. Y te extrañé, y los días se volvieron meses, y extrañarte se volvia eterno. Y te lloré, y mi corazón no sanaba, y llorarte se volvia eterno. Y ya…

Nuestro secreto

El silencio retumba por un segundo y la magia de un beso penetra el misterio. De dar lo que no tenemos y recibir un te quiero. El desliz de las caricias tan pautadas pero tan cautivas aumentan las sonrisas. Hierve la pasión y se desnuda el anhelo. Pasa el tiempo pero todo es perpetuo y…

Desgracia sabor a miel

La desgracia sabor a miel, el veneno sedante para mi piel, son aquellos labios sanguinarios, son aquellos ojos rutinarios.   Un fracaso con tremenda victoria, una satisfacción tortuosa, son aquellos besos atiborrados, son aquellos cuerpos usufructuados.   La melancolía dulcemente fascinante, el masoquismo glorificante, son aquellos silencios ambivalentes, son aquellos roces clementes.

Sentidos

Y escucho el aullido de mi alma resonar al son de tus campanas, mientras va volando la velada de mi piel ya resignada.   Y siento la brisa de tu respiro rosar mi impetuoso delirio, cuando te espero entre suspiros en nuestro dulce recóndito capricho.    Y veo tu mirada engreída deslizar su ternura amarga, mientras…

Amor

Como luz cálidamente sublime, acoges y recoges deprisa, las recónditas llagas torrenciales, de la desfachatada pena desnuda, que aglomera sosegadamente esta vida. Pero dócilmente, con tu suntuosa ternura, acaricias el purgatorio perenne, de la apoteósica razón canalla, que carcome ineludiblemente, los pasos íntimos de la alegría. Y, el gradual fruto de tu obra, va subyugando…

Túnel infernal

Voy vagando sin rumbo en el limbo de tu abandono, y suspendo en el vacío el confín de tus besos. Voy caminando con sigilo en el borde de tu sosiego, y oculto en el apostadero el vocerío de tus labios. Voy descendiendo sin ánimo en el declive de tu jaleo, y desnudo en el apogeo…

Impetuoso temor

Impetuoso temor, sucumbes los rastros del amor; y con tu rápida proclividad, atrofias solemnemente mi valor. Impetuoso temor, regocijas mi acérrimo rencor; y con tu  prolífica inquietud, condicionas la ternura con furor. Impetuoso temor, apostillas con sosiego el dolor; y con tu intrépida docilidad, despojas mi vacío sin pudor.

Divino calvario

El grandioso milagro inoportuno, nos convierte en el mejor juego de ases; que flemáticamente en silencio, agravia el vicio errado de los éxtasis venales.   La dulzura amargadamente sagrada, destruye la poca cordura carente; que con la astucia de nuestras mentes inocentes, saciamos los cuerpos orgiásticos paulatinamente.   El elegante evento giróvago, disolutamente queda plegado…

Mi ausente príncipe

Tú, mi ausente príncipe, me dueles en el alma, mientras el calvario de tus besos, me va despabilando por las madrugadas. Tú,  mi ausente príncipe, me dueles en la piel, cuando tus infames caricias, vuelven desmedidas en nuestras noches clandestinas. Tú,  mi ausente príncipe, me dueles en el corazón, cuando callas miserablemente, el juramento quimérico…